La normativa española reconoce un trato preferente a nacionales de países iberoamericanos. La consecuencia más conocida es el plazo reducido de 2 años para solicitar la nacionalidad española por residencia. Pero hay más: criterios más flexibles en algunos arraigos, posibilidad de doble nacionalidad sin renuncia efectiva en la mayoría de los casos, y experiencia consolidada de los consulados españoles en Latinoamérica con la documentación local.
A la vez, hay obstáculos típicos: documentos civiles que tardan, apostillas que caducan, antecedentes penales que requieren legalización doble, partidas de nacimiento con datos que no coinciden con el pasaporte. Conocer estos detalles antes de viajar evita meses perdidos.